Orden y limpieza en casa

Un sitio para todo y todo en su sitio. Ésta es la máxima que debe imperar en cualquier hogar si queremos mantener el bienestar, la armonía y la comodidad en casa y poder así gozar de auténtica calidad de vida en compañía de los nuestros. Porque sin orden no hay eficiencia y sin eficiencia no hay confort.

Orden y limpieza en casa

Movernos con holgura por casa es imposible si tropezamos continuamente con zapatos, mochilas, muñecos o bolsas de basura. La organización en casa resulta un requisito indispensable para convivir con los demás miembros de la familia o compañeros de piso y poder compartir un lugar agradable para todos. Y por ello es necesario la disciplina: establecer una serie de rutinas básicas nos ayudará a mantener el orden y la limpieza domésticos y evitar así la acumulación de tareas y el caos que genera el desorden material. Porque las tareas del hogar siempre están allí, nunca acaban, incorporarlas en el día a día nos aportará orden material y tranquilidad mental.

No salgas de casa sin…

La cama hecha, los platos limpios y la basura tirada.

• Todos limpiamos, todos ordenamos

Empieza por asignar un reparto de tareas o un calendario entre los miembros de la familia o los compañeros de piso. Desde los más pequeños a los más mayores, todos los que viven debajo el mismo techo son responsables de sus objetos personales y del sitio que comparten y, como tal, deben velar por el bienestar de ellos mismos y de los demás. Si todos colaboran, la dedicación de cada uno en las tareas del hogar disminuirá y nadie se sentirá más cargado de trabajo doméstico que los demás.

• Suelos y estructuras despejadas

Define un sitio para cada cosa, sobre todo con llaves, abrigos y bufandas, zapatos, mochilas, cascos de moto o cualquier objeto que utilices a menudo pero que tienda a quedar por el medio, y mantén siempre el suelo y las estructuras despejadas. Limpia y guarda cada cosa en su sitio después de haberla utilizado para evitar la acumulación de suciedad y la presencia de trastos por el medio, especialmente en la cocina, en el baño y en el cuarto de los niños.

• No utilizar cada centímetro o espacio disponible

Si lo haces, no dejarás espacio para nada nuevo además de crear un ambiente demasiado caótico y estéticamente muy saturado.

• Deshazte de los trastos inútiles y la ropa que no te pones

Acumular objetos que no utilizamos es un verdadero desaprovecho de espacio. Revisa tus armarios y deshazte de todo aquello que nunca utilizas: desde ropa que no te pones, libros que nunca lees o música que no escuchas a objetos decorativos que no te gustan o comida caducada, que se suelen acumular en el fondo de los armarios.

• Agrupa por categorías

Todas las especies, infusiones, legumbres, pasta o cereales, juntos. Categoriza los alimentos en la despensa y en la nevera, la ropa en los armarios y los demás objetos en las estanterías. Así no perderás ni un minuto en saber encontrar aquello que buscas.

• Lo más utilizado, en primera línea

Piensa qué utensilios utilizas más y cuales menos, qué ropa te pones esta temporada y cual no, y colócalo en los armarios siguiendo este orden: lo más utilizado, en los cajones más accesibles, y lo que solo utilizas un par de veces al año, en cajas o en el altillo.