Temperatura y agua caliente: la esencia del bienestar

Una de las claves del bienestar y el confort en el hogar es la calidez. Sin ella, relajarse y sentirse a gusto en casa, en el sofá, en la cama o en la ducha resulta casi imposible. Porque, si en tu casa te sientes como en una nevera, no podrás disfrutar de auténtica comodidad. Y porque solo con agua caliente sin interrupciones y con una temperatura adecuada en todas las estancias podrás gozar de verdadero bienestar.

Temperatura y agua caliente

¿Qué necesitamos para lograr la temperatura adecuada en casa? En primer lugar, sentido común. Un aislamiento correcto de ventanas, puertas y demás aberturas de hogar hacia fuera son claves para mantener la temperatura entre las paredes de casa y evitar las fugas de calor hacia el exterior, con las que se pierde una gran parte de la energía generada.

Mantén constante el nivel de humedad

Si el nivel de humedad en casa es demasiado alto, es posible que aparezcan hongos y mohos, organismos que pueden dañar el hogar y provocar problemas de salud a los tuyos. Para evitarlo, asegúrate que ventilas y haces re circular suficientemente el aire, usa deshumificadores y revisa periódicamente el estado de las cañerías y de cualquier otra fuente de humedad que tengas.

  • Usa un vestuario adecuado. Llevar pantalones cortos y camisetas de tirantes en invierno o sudaderas y pantuflas en verano es un gran ejemplo de ineficiencia energética ya que significa que estamos derrochando grandes cantidades de energía de forma injustificada. En invierno, la temperatura ideal a la que debemos programar la calefacción es entre los 19ºC y los 21ºC; no más. Y, en verano, el aire acondicionado no debe de estar nunca por debajo de los 25ºC. De este modo haremos un uso eficiente de la energía además de ahorrarnos resfriados como consecuencia del cambio repentino de temperatura entre el interior y el exterior.

 

  • Usa el método de climatización más adecuado según tus necesidades. Calderas de biomasa, calderas convencionales, bombas de calor, convectores, energía solar térmica, sistemas termo eléctricos, etc. De sistemas de climatización y equipos de producción de agua caliente hay de muchos tipos. Solo debes averiguar cuál es el que cubre mejor tus necesidades energéticas, ponerlo en marcha y, sobre todo, seguir las recomendaciones del instalador y hacer uso del manual de instrucciones de cualquier aparato que consuma energía.

 

  • Realiza un correcto mantenimiento. Controlar y comprobar de forma periódica el estado y buen funcionamiento de los aparatos y sistemas nos permitirá detectar a tiempo posibles averías u obturaciones de salidas de calor o frío además de evitar el despilfarro energético y mantener a raya nuestra factura.