Cómo hacer un plan doméstico de gestión de la demanda

La gestión de la demanda es el manejo de la energía desde el punto de vista de las necesidades, y no del gasto. La idea básica de nuestro plan de gestión de la demanda, que nos permitirá ahorrar mucha energía, es dejar de pensar en términos de kilovatios-hora o litros de gasoil, y empezar a considerar cuantos lúmenes, calorías o frigorías necesitamos. Este simple cambio de enfoque, según se ha comprobado, supone ya una considerable mejora de la eficiencia energética.

Por ejemplo, a la hora de adquirir un calentador de agua, es buena idea sumar todos los consumos en un día medio: si no superan una limpieza de vajilla y dos duchas, entonces un modelo pequeño (por ejemplo un termo eléctrico de 30 litros) es más que suficiente. Lo mismo ocurre cuando vamos a la tienda a encargar un frigorífico. Los modelos de dos puertas y 400 litros de capacidad son muy seductores, pero si necesitamos guardar la comida de solamente dos personas, un modelo de 180 litros será el adecuado. Sin embargo, si vivimos en el campo y tenemos familia numerosa, un arcón congelador será imprescindible.

Algunos aspectos a considerar en un plan doméstico de la gestión de la demanda

Plan doméstico de la gestión de la demanda

Si ya estamos dispuestos a poner en marcha nuestro plan de gestión de la demanda, tenemos dos grandes opciones:

 

a) Dejarnos aconsejar

 

b) Hacer nosotros mismos nuestro plan de gestión de la demanda