La neutralidad climática está en la agenda europea y española. El Pacto Verde Europeo y la Ley Española de Cambio Climático y Transición Energética establecen el objetivo de reducir las emisiones europeas en, al menos, un 55 % para 2030 en comparación con los niveles de 1990, y alcanzar la neutralidad climática europea en 2050. Este reto afecta a todas las empresas europeas, independientemente de su modelo de negocio, que deberán asumir objetivos de descarbonización y neutralidad climática.
Para ello, las empresas deben diseñar una hoja de ruta de descarbonización a largo plazo, esencial para lograr la transformación gradual de su modelo de negocio. En la transición hacia un modelo de bajas emisiones de carbono, una empresa puede compensar sus emisiones residuales como complemento a su estrategia de reducción de emisiones. Lo ideal es que las empresas sustituyan gradualmente las compensaciones por neutralizaciones.