¿Entre cuántos tipos de caldera puedo elegir en un sistema de calefacción? - Naturgy - Negocios y autónomos

¿Entre cuántos tipos de caldera puedo elegir en un sistema de calefacción?


Eficiencia energética   12 marzo, 2016

Los tipos de caldera entre los que se puede optar a la hora de configurar un sistema de calefacción son variados dependiendo de las distintas tecnologías utilizadas para la generación del calor necesario. Se pueden clasificar las calderas en función de varios parámetros.


Atendiendo al ámbito de aplicación podríamos dividirlas en calderas para el sector residencial, comercial y de servicios y, por otro lado, en equipos para el sector industrial. Esta división es de especial relevancia ya que, dependiendo del lugar en el que se vaya a instalar, el equipo deberá cumplir distintas reglamentaciones de seguridad industrial. Sirva como ejemplo la reciente normativa de ecodiseño y etiquetado energético, que limita las emisiones, el rendimiento energético y el etiquetado de los equipos de potencia igual o inferior a 400kW para el ámbito residencial pero que no es de aplicación para los equipos industriales.

Según la forma de instalación de los equipos se pueden distinguir varios tipos. Modelos murales, normalmente de pequeña potencia, que se instalan adosados a los paramentos verticales de las construcciones. También son de aplicación para potencias medias aprovechando la capacidad de estos equipos de conexión en cascada permitiendo, además, una gran modularidad y control de la potencia. Otras calderas se instalan directamente sobre el suelo. Suelen ser de potencias mayores y con requisitos mecánicos especiales. Algunas de ellas pueden precisar bases resistentes adecuadas para soportar las necesidades del equipo.

Pueden diferenciarse dependiendo si aportan exclusivamente calor para el sistema de calefacción o si, al mismo tiempo, permiten la generación de agua caliente sanitaria. Este tipo de aparatos, denominados calderas mixtas, pueden ser de dos clases: con acumulación o simples. Se distinguen por la capacidad o no de almacenar en todo momento cierta cantidad de agua caliente para evitar el periodo transitorio desde la solicitación del ACS y el calentamiento instantáneo de la misma.

Si las clasificamos en función del combustible utilizado nos encontraremos con tantos tipos como combustibles. Sin ánimo de ser exhaustivos podemos citar el gas natural, el gasóleo C, el propano, la biomasa en sus distintas presentaciones, el carbón y hasta distintos tipos de biogases y biocombustibles.

También existen calderas con distintos sistemas de combustión. Se pueden citar dos grandes grupos. Las calderas atmosféricas, en las que el aire necesario para el proceso de combustión que tiene lugar en el hogar del equipo se toma directamente del local en el que se ubica el equipo. Por contra existen las calderas estancas, en las que el comburente se toma del exterior del habitáculo, evitando puntos de interconexión entre el interior de la caldera y el lugar calefactado que puedan dar lugar a intoxicaciones.  En instalaciones no industriales las calderas atmosféricas no pueden instalarse.

Si tomamos como elemento diferenciador el rendimiento energético de los equipos se pueden distinguir tres grandes grupos de generadores. Calderas estándar, en las que se realiza una combustión tradicional con rendimientos que rondan el 90%, pero que la normativa actual, en sectores no industriales, deja fuera del mercado. Con un rendimiento mejorado nos encontramos las conocidas como calderas de baja temperatura, que permiten utilizar circuitos de retorno con temperaturas que rondan los 40-50 grados centígrados y que, además, la mayoría de ellas alcanzan los requisitos de bajas emisiones de óxidos de nitrógeno. El tercer gran grupo es el de las calderas de condensación. Utilizan tecnología capaz de aprovechar el calor contenido, en forma de vapor de agua, en los humos de combustión incrementando el rendimiento energético del proceso hasta cifras cercanas al 115%.

La variedad de modelos de calderas es amplia. La elección estará condicionada por la normativa de aplicación, distinguiendo fundamentalmente entre equipos industriales y no industriales, la disponibilidad de espacio para el equipo, el acceso a determinados combustibles y el grado de eficiencia deseado.

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