Hemos identificado el efecto invernadero como un fenómeno negativo que daña al planeta, cuando en origen es un fenómeno natural imprescindible para la vida. Sin embargo, para entender exactamente el problema y poder plantear soluciones eficaces, hay que saber con precisión qué es el efecto invernadero y las causas que lo originan e intensifican.
¿Qué es el efecto invernadero?
El efecto invernadero es un fenómeno termodinámico atmosférico natural imprescindible para la continuidad de la vida en nuestro planeta tal y como la conocemos. Un proceso que se produce cuando ciertos gases atmosféricos retienen parte de la radiación infrarroja emitida por la superficie terrestre, absorbiéndola y transformándola en un movimiento molecular interno que se traduce en un aumento de la temperatura.
Quizá es más fácil entender qué es el efecto invernadero, si explicamos el proceso paso a paso:
- La radiación del Sol atraviesa la atmósfera y calienta la superficie de la Tierra.
- El suelo absorbe esta energía y la devuelve hacia el espacio en forma de calor.
- Los gases de efecto invernadero retienen parte de ese flujo térmico, evitando que se disipe en el vacío exterior y produciendo el mantenimiento de una mínima temperatura, necesaria para el desarrollo de la vida.
El papel de los gases en el efecto invernadero
Los GEI (Gases de Efecto Invernadero) son un elemento clave para entender la crisis climática actual. Estos gases no son elementos nocivos por naturaleza, al contrario, hemos explicado que actúan como agentes reguladores de la temperatura del planeta.
Pero su capacidad para retener calor depende directamente de su nivel de concentración en la atmósfera. Si se rompe el equilibrio de su presencia como consecuencia de la actividad humana, se produce el problema que todos pensamos que es el efecto invernadero.
A partir de la Revolución Industrial y aún con más intensidad en el s. XX, el cambio a un modelo económico basado en la quema de carbón y petróleo, dispara de forma artificial la concentración de los tres gases clave del efecto invernadero:
- Dióxido de Carbono (CO2): Principal responsable del calentamiento global por las ingentes cantidades que emitimos mediante la quema de combustibles fósiles. También incide en su aumento, la deforestación.
- Metano (CH4): Este gas permanece menos tiempo en la atmósfera, pero ciertas actividades humanas (ganadería intensiva o mala gestión de residuos) han multiplicado su presencia. Además, el metano tiene un efecto muy agresivo, su capacidad para atrapar calor es hasta 30 veces superior al CO2.
- Vapor de Agua (H2O): A diferencia de los anteriores, su aumento no es producto directo de la acción antrópica, pero sí consecuencia de la misma. El aumento global de la temperatura calienta los océanos, evaporando más agua. Esto se traduce en más vapor en el aire, lo que contribuye a que la atmósfera retenga aún más calor. Se crea así un peligroso efecto de retroalimentación.
En esta tabla se resume esa evolución de los GEI en la atmósfera, esencial para entender qué es el efecto invernadero.
Periodo temporal
Periodo temporal | Concentración CO2 | Concentración de metano | Temperatura océanos | Anomalía Temperatura Global |
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Preindustrial (antes de 1750) | 280 ppm | 715 ppb | Media 19,7 °C (estable) | 0.0 °C |
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Año 1960 | 316 ppm | 1270 ppb | +0.1 °C | +0.1 °C |
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Año 2000 | 369 ppm | 1775 ppb | +0.4 °C | +0.6 °C |
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Año 2020 | 414 ppm | 1889 ppb | +0.8 °C | +1.2 °C |
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Actualidad | 424 ppm | 1942 ppb | Media 20,7 °C (+1.03 °C) | +1.5 °C |
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* Tabla elaborada con datos de la Organización Meteorológica Mundial (WMO), el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) y la NASA | |||||
Soluciones para mitigar el efecto invernadero
La mitigación del cambio climático requiere un enfoque integral, ya que cada gas de efecto invernadero exige una estrategia diferente.
Reducción de emisiones de metano
Este gas se vincula principalmente a la agricultura, la ganadería intensiva y la gestión de residuos. Por tanto, exige soluciones que pasan por una transformación en la industria alimentaria, apostando por la ganadería extensiva y los cultivos de proximidad, entre otras medidas.
En el sector de los residuos, la clave no radica solo en la captura del biogás en los vertederos, sino que la clave es reducir drásticamente el volumen de desechos mediante el reciclaje, la separación en origen y la implantación de modelos de economía circular.
Mitigación del Dióxido de Carbono
La reforestación y la protección de los bosques son herramientas indispensables para compensar la presencia de un exceso de CO2 en la atmósfera. La función de fotosíntesis de los árboles actúa como una tecnología “natural” de captura de carbono, fijándolo en su biomasa y liberando oxígeno al entorno.
También es importante esta función de fijación del CO2 realizada por los llamados “bosques marinos”, verdaderas plantaciones de algas en mares y océanos. Las praderas de posidonia o los bosques de quelpos capturan carbono a una velocidad hasta diez veces mayor que los bosques terrestres.
Soluciones energéticas contra el efecto invernadero
Todas las acciones son necesarias para reequilibrar los GEI en la atmósfera, pero la ciencia demuestra que la verdadera transformación estructural debe venir del sector energético. El dióxido de carbono derivado de la quema de combustibles fósiles representa la inmensa mayoría de las emisiones globales persistentes.
Por ello, la piedra angular de la solución radica en un cambio radical del modelo energético. Es imprescindible descarbonizar el sistema mediante el despliegue masivo de energías renovables, el desarrollo del almacenamiento y el avance en fórmulas verdes de combustibles con huella de carbono cero.
Electrificación basada en renovables
- Energía Solar Fotovoltaica y Térmica: Consolidada como la tecnología con menor coste operativo por megavatio hora. La innovación en placas solares trae avances esenciales para aumentar la eficiencia de captación y autoconsumo.
- Energía Eólica: Los parques eólicos marinos de última generación aprovechan un factor de capacidad muy superior al terrestre, clave para la estabilidad de la red de transporte eléctrico.
Tecnologías de almacenamiento
El sol y el viento son fuentes intermitentes, lo que genera un verdadero reto para su almacenamiento que se está resolviendo en estas líneas de avance:
- La estabilidad de la red, donde se avanza en dos propuestas básicas, el LAES (Aire Líquido) y la gravedad, con uso de bloques de hormigón o materiales pesados.
- El autoconsumo da un salto de calidad con las nuevas baterías (sodio-ion, litio ferro-fosfato, de estado sólido/semisólido o de flujo redox).
- Avances en bombeo reversible e hidroeléctrica de velocidad variable, que permiten integrar las nuevas renovables (eólica y solar) a gran escala. Representan más del 90% de la capacidad de almacenamiento eléctrico mundial.
- Almacenamiento con sales fundidas, una tecnología esencial en plantas termosolares para seguir vertiendo energía a la red incluso durante la noche.
Combustibles "verdes"
Hay sectores (transporte marítimo, aviación o industria siderúrgica) cuyas necesidades energéticas es complicado o imposible cubrir con electricidad. Aquí es donde cobran todo el sentido los llamados combustibles verdes.
- Hidrógeno Verde (H₂): Producido por la electrólisis del agua, utilizando exclusivamente electricidad renovable. No emite CO₂, solo vapor de agua. Es un vector clave para la descarbonización industrial.
- Biocombustibles avanzados: Fabricados a partir de residuos orgánicos (agrícolas, forestales o urbanos). Tienen una huella de carbono neutra.
- Combustibles sintéticos o e-fuels: Una combinación de hidrógeno verde con CO₂ capturado directamente de la atmósfera. Al quemarse liberan la misma cantidad de carbono emitido para fabricarlos, logrando un balance neto cero.
Todos estamos implicados en contribuir para frenar el efecto invernadero tan determinante en el cambio climático. En Naturgy aportamos ofreciendo soluciones energéticas sostenibles para que hagas un uso eficiente de la energía.