Como usuarios de electricidad, hay conceptos que debemos manejar porque afectan al consumo o la seguridad en nuestros hogares. Uno de ellos es el de resistencia eléctrica, los diferentes tipos y, sobre todo, qué aplicaciones concretas tiene en los aparatos eléctricos que usamos en nuestro día a día.
¿Qué es la resistencia eléctrica?
Teóricamente, la resistencia eléctrica se define como la oposición que muestra un material al flujo de corriente eléctrica. Dicho de una forma más científica, la dificultad de los electrones (partícula mínima del átomo con carga eléctrica negativa) para moverse a través de un material.
La resistencia eléctrica es una propiedad inherente a todos los materiales, aunque en diferentes grados. Esta diferencia de niveles da lugar a dos grandes grupos de materiales: los conductores (poca resistencia) y los aislantes (mucha resistencia). Entre ambos extremos, hay una gradación en la que entran desde los superconductores a los semiconductores o los dieléctricos.
En lo que se refiere a la práctica, es decir, lo que interesa a un usuario de electricidad, entender qué es una resistencia eléctrica es importante porque afecta al gasto de la factura, la seguridad del hogar y el funcionamiento de los electrodomésticos.
Impacto en la factura
Todos los electrodomésticos que “calientan” (calefactores, secador de pelo, plancha, termo de agua, vitrocerámica, horno) tienen resistencias grandes, precisamente para transformar la electricidad en calor. Pero, son los que consumen más energía y, por tanto, encarecen la factura.
Otro elemento en el que se puede apreciar es en el tema de los cables, que pueden ser un foco de pérdida de energía si se usan muy finos para electrodomésticos potentes, En este caso, su resistencia aumenta, se calientan y se desperdicia energía.
Seguridad en el hogar (incendios)
El tema de los ladrones o regletas es muy delicado. Si son de mala calidad o abusas recargando con demasiados aparatos en una misma toma aumenta la corriente. Una resistencia eléctrica inadecuada hace que se caliente con riesgo de incendios y cortocircuitos.
Vida útil de los aparatos eléctricos
Cualquier resistencia eléctrica no deseada genera calor residual. Este calentamiento es una de las principales causas de deterioro de los componentes electrónicos y los motores de los electrodomésticos.
Especialmente sensibles son las placas de circuito, los condensadores, procesadores de televisores, ordenadores o móviles. También, los motores de grandes electrodomésticos (nevera, lavadora, secadora, congelador) pierden fuerza y eficacia si aumenta la resistencia eléctrica.
Unidad de resistencia eléctrica: el ohmio
El ohmio es la unidad de medida de la resistencia eléctrica en el Sistema Internacional de Unidades. Se representa con la letra griega omega mayúscula (Ω). Debe su nombre al físico alemán Georg Simon Ohm (1789–1854). Este científico formula la Ley de Ohm (R=V/I), que se traduce como la resistencia (R) es igual al voltaje (V) partido por la intensidad (I), donde:
- Resistencia es la oposición al flujo de la corriente y se mide en ohmios (Ω).
- Voltaje (tensión) es la fuerza o presión que empuja a los electrones y se mide en voltios (V).
- Intensidad (corriente) es el caudal de electrones por segundo y se mide en amperios (A).
El valor en ohmios casi nunca aparece en los aparatos eléctricos, porque no es un baremo que afecte al uso directamente, Sí encontramos las otras dos variables de la fórmula de la resistencia (Voltaje e Intensidad).
Tipos de resistencia eléctrica
Existen tres categorías básicas si hablamos de tipos de resistencias y que tienen que ver con su funcionamiento.
Resistencias fijas
Se caracterizan porque mantienen un valor de resistencia predefinido que no se puede cambiar. Son las más habituales. A su vez, podemos distinguir estas variantes:
- Resistencias de película de carbón/metal: son muy comunes en electrónica.
- Bobinadas: se usan para altas potencias.
- SMD: de pequeño tamaño, se usan para montaje en superficie.
Resistencias variables
Permiten ajustar el valor de la resistencia dentro de un rango determinado. Dos tipos:
- Potenciómetros: sobre todo, se utilizan para el control de volumen y brillo.
- Reóstatos: manejan corrientes más grandes.
Resistencias Dependientes (Especiales)
Cambian su valor ante estímulos externos:
- NTC/PTC (Termistores): Modifican su resistencia con la temperatura. Sus aplicaciones principales son los termostatos y los sensores de temperatura.
- LDR (Fotorresistencias): Cambian con la intensidad de la luz. Se usan en alarmas y sensores de luz.
Aplicaciones de la resistencia eléctrica en el hogar
Para un consumidor de electricidad, lo importante de la resistencia eléctrica no es tanto manejar el concepto científico, como sus aplicaciones en su actividad. Probablemente, su función principal tiene que ver con la seguridad, evitando daños por sobrecarga en los componentes, ya que sirve para limitar la corriente que pasa por un circuito eléctrico,
También, tiene otras aplicaciones interesantes como la de generar calor. Una aplicación que se aprovecha en los calentadores eléctricos o en las obsoletas bombillas incandescentes (ya retiradas en la UE y sustituidas por otros tipos de bombillas más eficientes para tu hogar).
Además, es fundamental para modificar dos parámetros de un circuito eléctrico, la división de voltaje (base del funcionamiento de los mandos, pantallas y sensores) y la regulación de la corriente (protección de luces LED).
Pero, sobre todo, la combinación de la división de voltaje y la regulación de la corriente en los electrodomésticos modernos es la base técnica del hogar inteligente.
Mantenimiento y seguridad de las resistencias eléctricas
Cualquier fallo en la resistencia (ya sea por un componente dañado o por una mala conexión) se traduce de forma inmediata en dos de los mayores peligros domésticos: incendios eléctricos y electrocución.
No exageramos nada. Las llamadas resistencias parásitas (conexiones flojas u oxidadas, cables pelados o enchufes defectuosos) están en el origen de los incendios por puntos calientes. Estos incendios son, a su vez, los más frecuentes en los hogares.
También detrás de los cortocircuitos y el consiguiente riesgo de electrocutarse, hay problemas de resistencias eléctricas inadecuadas. El exceso de calor degrada la carcasa de seguridad que aísla los motores de los electrodomésticos. Se producen grietas o rupturas por las que “escapa” la electricidad y llega a la estructura exterior metálica del aparato. Al tocarla, el cuerpo humano se convierte en conductor de la electricidad. El daño puede ser muy serio si hay humedad y el voltaje es alto.
La tecnología inverter
Finalmente, es interesante destacar la ventaja que ha supuesto incorporar la tecnología inverter para los problemas de seguridad de las resistencias eléctricas. Es un avance de la ingeniería electrónica diseñado para solucionar las pérdidas de energía por calor y resistencia durante los arranques continuos de los motores de los aparatos eléctricos.
Básicamente, la tecnología Inverter regula la velocidad de giro del motor de forma continua para que nunca se detenga, en lugar de apagar y encender el motor. Al evitar los arranques bruscos, se eliminan por completo los picos de corriente y no se producen los sobrecalentamientos por resistencia. Esto repercute en el consumo y la seguridad.
Además, al trabajar a temperaturas más bajas y estables, los componentes de los aparatos eléctricos sufren menos fatiga térmica (menos cambios de resistencia por calor), lo que alarga su vida útil.
Hemos podido comprobar que la resistencia eléctrica es la base del control de la corriente en nuestras viviendas. Conocer sus características nos permite optimizar el consumo de energía, mejorar la seguridad en nuestros hogares y prolongar la vida útil de nuestros aparatos. Además, sacarás el máximo partido a las tarifas de luz tan ventajosas que te ofrecemos en Naturgy.