En este artículo

    Los Acuerdos de París son un pacto entre países que tuvo lugar hace algo más de una década. Fue el comienzo de las políticas internacionales para frenar el cambio climático. Hoy en día, siguen condicionando las normativas y las estrategias energéticas y de sostenibilidad de las empresas, ya que su cumplimiento es obligatorio. 

    ¿Qué son los Acuerdos de París?

    Los Acuerdos de París son un pacto internacional que se aprobó en 2015 durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP21), celebrada en París. El objetivo principal que perseguía era que se unieran varios países para frenar de manera conjunta el calentamiento del planeta y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

    Aunque ya había habido otros acuerdos con anterioridad, como el Protocolo de Kioto en 2005, lo que diferenció a este fue que varios países desarrollados y otros con economías emergentes se comprometieron. Entre todos, se establecieron unas metas comunes, pero adaptadas a las capacidades de cada Estado. En la actualidad, prácticamente todos los países del mundo forman parte de dicho Acuerdo. Por eso, es la base de la mayoría de políticas climáticas a nivel internacional.

    Sin embargo, el Acuerdo de París no solo afecta a gobiernos e instituciones. También afecta a las empresas. Sobre todo, a los sectores que más consumo energético tienen y a los que generan más emisiones. 

    ¿En qué consiste el Acuerdo de París sobre el cambio climático?

    El Acuerdo de París establece las medidas que los países deben seguir en la lucha contra el cambio climático, ya sea con la mitigación, adaptación o medios de implementación. Es jurídicamente vinculante y se centra sobre todo en el calentamiento global del planeta y sus repercusiones a largo plazo. En concreto, el objetivo principal es mantener dicho calentamiento por debajo de los 2ºC con respecto a los niveles preindustriales y, preferiblemente, de 1,5ºC. 

    Para que sea posible, cada uno de los países que forman parte deben presentar sus planes nacionales para reducir las emisiones y actualizar sus compromisos de manera periódica. Dentro de esos planes, irán las medidas relativas a la transición energética, eficiencia, movilidad sostenible e impulso de las energías renovables.

    El acuerdo también introduce mecanismos de seguimiento y transparencia, ya que se evalúa si los países están cumpliendo realmente con sus compromisos. Si bien no hay sanciones directas, sí hay presión política, económica y regulatoria muy fuerte sobre gobiernos y empresas.

    En Europa, la mayor parte de las políticas energéticas que tenemos en la actualidad derivan directamente de este marco climático internacional. Por ejemplo, las normativas relacionadas con las descarbonización industrial, las emisiones o los objetivos de sostenibilidad de la UE.

    Objetivos principales del Acuerdo de París

    El Acuerdo de París cuenta con tres grandes objetivos a largo plazo. Son la base para las políticas climáticas internacionales y las estrategias de transición energética impulsadas por gobiernos y empresas. Estos objetivos están recogidos en el artículo 2 y sirven para coordinar la respuesta global frente al cambio climático y para acelerar la reducción de emisiones contaminantes. Son los siguientes:

    Limitar el aumento de la temperatura global

    El principal objetivo del acuerdo es evitar que la temperatura media del planeta aumente más de 2 °C respecto a los niveles preindustriales. Pero también, tratar de limitar ese incremento a 1,5 °C. Para lograrlo, los países deben reducir progresivamente sus emisiones y avanzar hacia modelos energéticos con un impacto ambiental más bajo. 

    Hay que añadir que en varios períodos recientes, la temperatura global media ya ha superado ese umbral de 1,5 °C respecto a los niveles preindustriales. No obstante, se considera que, por ahora, es temporal y no permanente. 

    Mejorar la adaptación y la resiliencia climática

    El acuerdo también busca fortalecer la capacidad de adaptación frente a los efectos del cambio climático. Para ello, las infraestructuras deben ser más resilientes y los sistemas energéticos, sostenibles. También las estrategias empresariales deben poder responder a los fenómenos climáticos extremos o a los cambios en las normativas relativos a la transición energética. 

    Impulsar una economía baja en emisiones

    Otro de los grandes objetivos es dirigir las inversiones y los flujos financieros hacia modelos económicos bajos en carbono. Por eso, está aumentando la apuesta por las energías renovables y las tecnologías eficientes en los sectores con un consumo energético elevado. Las empresas también están tomando medidas que les ayuden a ahorrar energía. 

    Implicaciones para las empresas y su estrategia energética

    Los Acuerdos de París comenzaron como un compromiso institucional entre diferentes países. Pero si queremos que sus objetivos se cumplan, se tienen que traducir en medidas y exigencias regulatorias para las partes que más responsabilidad tienen en el cambio climático. 

    Los sectores más afectados son los industriales, logísticos y cualquiera con un consumo energético alto. No obstante, las exigencias se van extendiendo poco a poco a todas las empresas, con independencia de su tamaño. Estas deben medir su impacto ambiental y demostrar de manera concreta que están avanzando hacia la descarbonización. 

    El hecho de que el cambio se esté produciendo a nivel mundial y que la sociedad tenga conciencia de ello hace que la transición energética ya no sea solo una cuestión ambiental. Ahora es también un factor competitivo. Reducir el consumo, optimizar los procesos o incorporar energías renovables reduce los costes operativos. Pero también mejora la posición de la empresa frente a sus clientes e  inversores y las administraciones públicas.

    Las medidas de ahorro energético que se están tomando para reducir emisiones y adaptarse a las nuevas políticas climáticas son, por ejemplo, la modernización de las instalaciones, la electrificación de los procesos o los sistemas de gestión energética más eficientes. Pero no solo para cumplir con los objetivos actuales, sino también para anticiparse a los futuros, que aumentarán la presión sobre las emisiones, la eficiencia y el consumo energético. También para ajustarse a las demandas de los consumidores. 

    Además, la sostenibilidad empieza a tener un peso importante en las licitaciones, el acceso a financiación y la reputación como empresa. Cuando se cuenta con reconocimientos ambientales, como un certificado verde de empresa, se pueden conseguir ventajas competitivas y mejorar la imagen de marca ante los clientes y socios comerciales.

    Compromisos climáticos y normativa europea

    La Unión Europea ha trasladado los objetivos del Acuerdo de París a las normativas sobre emisiones y transición energética que afectan a las empresas. En concreto, destacan la reducción progresiva de las emisiones de gases de efecto invernadero, el aumento del uso de las energías renovables y la mejora de la eficiencia energética en edificios e industrias. 

    Estos objetivos son parte de los planes climáticos comunitarios y de estrategias como el Pacto Verde Europeo, que se han aprobado en los últimos años. La normativa también está incrementando las obligaciones de información ambiental para las empresas. Es decir, que deben redactar informes con sus datos sobre emisiones, consumo energético o riesgos climáticos. Para verificar que realmente cumplen con lo que dicen, existen herramientas como la auditoría energética

    Cómo pueden las empresas adaptarse al Acuerdo de París

    Para adaptarse al Acuerdo de París, las empresas deben revisar su estrategia energética y ambiental para reducir emisiones, mejorar la eficiencia y anticiparse a las próximas exigencias regulatorias. Las medidas principales a tomar son:

    • Analizar el consumo energético para identificar posibles mejoras y establecer objetivos realistas y medibles para reducir las emisiones. 
    • Incorporar energías renovables. Autoconsumo solar, contratar electricidad renovable o electrificar procesos para reducir la dependencia de los combustibles fósiles.
    • Mejorar la eficiencia de instalaciones y procesos. Actualizar equipos, optimizar sistemas de climatización o automatizar consumos.
    • Definir estrategias de sostenibilidad corporativa. Consiste en incluir en la planificación a medio y largo plazo objetivos climáticos.
    • Digitalizar la gestión energética. Monitorización y control inteligente para analizar el consumo en tiempo real y optimizar el uso de la energía.

    Si ha llegado el momento de incorporar este tipo de medidas a tu empresa, en Naturgy podemos ayudarte con la transición. Ofrecemos servicios de instalación de placas solares, pero también contamos con tarifa solar para seguir ahorrando cuando no hace sol. Y si por ahora solo necesitas tarifas de luz, además de planes fijos y variables, tenemos específicas para el sector HORECA. Pásate a las #BuenasEnergías con nosotros. 

     

    Raquel Tamajón Moreno

    Responsable Cartera de Productos para Segmento PYME

    "Transformando necesidades reales de clientes en propuestas de valor y soluciones energéticas competitivas."

    Raquel Tamajón - Naturgy | LinkedIn

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