La decisión de pasarte al gas natural puede aportarte un gran número de beneficios en términos de eficiencia económica y de comodidad. Pero, antes de hacerlo, es necesario que compruebes si tu hogar cumple con los requisitos necesarios para la instalación. Hoy te contamos qué es el gas natural y cómo puedes utilizarlo en tu vivienda.
¿Qué es el gas natural?
El gas natural es un combustible fósil que está compuesto por varios gases de origen natural. Se encuentra en yacimientos subterráneos, y más concretamente en las capas de roca porosa. Durante millones de años, estas fueron reteniendo materia orgánica que luego se convertiría en el gas.
Hoy en día, se usa principalmente para alimentar los sistemas de calefacción en hogares y empresas, así como para producir agua caliente sanitaria. Aunque también se emplea en procesos de producción y generación energética.
Su ventaja principal es que, a pesar de ser un hidrocarburo, las emisiones contaminantes durante la combustión son más bajas que con otros combustibles. Por eso, aunque no se le considere una fuente de energía renovable, sí se usa para transicionar hacia modelos con un impacto medioambiental más bajo.
Para poder utilizarlo a nivel doméstico con seguridad, el gas ser debe tratar después de extraerlo y antes de llegar a las viviendas. Después, se coloca una red de suministro continua que es la que alimentará los sistemas de calefacción, agua caliente sanitaria y cocina. Pero se debe quemar en equipos preparados para que se pueda aprovechar su energía, como calderas o cocinas de gas.
Cómo se llama el gas natural y de qué está compuesto
Para entender qué es el gas natural, hay que conocer su composición: el metano (CH₄) es el componente principal, pero también contiene pequeñas cantidades de otros gases. No obstante, las proporciones son variables y dependen del yacimiento y del proceso de extracción que se lleve a cabo.
El metano y otros componentes
El metano es el gas principal en el gas natural, y el responsable de gran parte de su poder energético. Se trata de un hidrocarburo que está formado por un átomo de carbono y cuatro de hidrógeno, y durante su combustión genera dióxido de carbono y vapor de agua.
Además del metano, hay otros componentes en proporciones variables, pero más reducidas. Por ejemplo etano, propano, butano, nitrógeno, dióxido de carbono o pequeñas cantidades de otros compuestos como ácido sulfhídrico y helio. Antes de distribuirse a la red de suministro, pasa por un tratamiento que sirve para eliminar las impurezas y para adaptar sus características al uso final que se le va a dar.
Si se destina al consumo doméstico, también se le añade un compuesto odorizante. Y es que el metano de por sí no tiene olor, y es precisamente por eso que se le añade dicho compuesto. En el caso de que se produjera un escape, se podría detectar y así mantener la seguridad de las instalaciones.
Origen y extracción del gas natural
El gas natural se forma por los restos de organismos que, durante millones de años, fueron quedaron enterrados bajo las capas de sedimentos. Con el paso del tiempo, la presión y la temperatura transformaron esa materia orgánica y la convirtieron en hidrocarburos que quedaron almacenados en las formaciones geológicas.
Para extraerlo, se hacen perforaciones a través de las que se accede a los yacimientos subterráneos. Una vez que el gas se obtiene, se somete a un proceso que elimina los componentes no deseados.
Luego, se transporta a través de gasoductos o, si tiene que recorrer una distancia considerable, en forma de gas natural licuado (GNL) para llegar a los puntos de consumo. Allí se usará como fuente de energía para calefacción, agua caliente, cocina y otras aplicaciones industriales.
Usos del gas natural en el hogar y en la empresa
El gas natural se caracteriza por su capacidad para generar calor con rapidez y eficiencia. Por eso, tiene diferentes aplicaciones que son útiles tanto para las viviendas como para las empresas. Aunque la finalidad principal es alimentar la calefacción o el aire acondicionado y producir agua caliente sanitaria, también se usa en procesos industriales.
En el hogar, los usos principales del gas natural son:
- Calefacción. Se utiliza como fuente de energía que alimenta las calderas que generan calor y que luego lo distribuyen a través de radiadores, suelo radiante u otros sistemas.
- Agua caliente sanitaria. El agua de la vivienda se puede calentar de forma continua con equipos como calentadores o calderas mixtas.
- Cocina. Hay cocinas que utilizan gas natural porque responde muy rápido y se tiene un buen control de la llama.
En las empresas, las aplicaciones son más amplias. La primera de ellas es la misma que en las viviendas, y que es alimentar los sistemas de climatización en diferentes espacios, como edificios, hoteles, restaurantes, comercios e instalaciones industriales.
Sin embargo, también participa en otros procesos que necesitan altas temperaturas, como la fabricación de materiales, tratamientos térmicos o producción industrial. En algunas empresas, también usan el gas natural como combustible para generar electricidad o como apoyo en los sistemas energéticos combinados.
Ventajas e inconvenientes del gas natural
Durante décadas, el gas natural ha sido una de las fuentes de energía que más se han utilizado en las viviendas y en las empresas, puesto que su suministro es muy estable y se puede adaptar a diferentes niveles de consumo. No obstante, también presenta algunos inconvenientes.
Sus ventajas más importantes son las siguientes:
- Eficiencia energética. Con una combustión controlada, se puede obtener una cantidad de energía muy grande, sobre todo en los sistemas modernos, como las calderas de condensación.
- Comodidad en el uso. Puesto que va conectado a una red de suministro, se puede acceder a él todo el tiempo, sin tener que almacenar el combustible o recargarlo.
- Rapidez para generar calor. Los equipos que utilizan gas natural para la calefacción o el agua caliente responden en muy poco tiempo.
- Emisiones más bajas que en otros combustibles fósiles. Aunque sigue generando gases de efecto invernadero, las emisiones son más reducidas que en los combustibles fósiles combustibles como el carbón o algunos derivados del petróleo.
En lo que respecta a los inconvenientes, el principal es que no es un recurso renovable y, además de la contaminación, las reservas son limitadas. Asimismo, se tiene que hacer una instalación determinada para poder usarlo y hace revisiones periódicas por seguridad. En particular, en los equipos de combustión como calderas y calentadores.
Requisitos para la instalación de gas natural
Si tienes pensado instalar gas natural en tu vivienda, debes tener en cuenta que primero hay que valorar si cumple con las condiciones técnicas y administrativas necesarias:
- El primer paso es verificar que hay acceso a la red de distribución de gas en la zona, ya que no hay conexiones disponibles en todas.
- En segundo lugar, habrá que verificar que la instalación de la vivienda es apta para recibir el suministro de gas. En los edificios, tiene que haber una Instalación Receptora Común o IRC, que después se complementa con una Instalación Receptora Individual o IRI. Esta última ses la que lleva el gas desde la IRC a cada vivienda. En casas unifamiliares, lo habitual es contar con una instalación individual conectada a la red.
En cuanto a los requisitos para hacer la instalación, son los siguientes:
- Comprobar la disponibilidad de la red de gas. Se trata de confirmar que la infraestructura de distribución llega hasta la vivienda.
- Tener una instalación receptora adaptada y en condiciones de seguridad para que se puedan conectar los equipos que utilizarán el suministro.
- Contratar a una empresa instaladora que esté autorizada por el Ministerio de Industria.
- Obtener el Certificado de Instalación de Gas (CIG). Este lo emite el técnico de la empresa autorizada una vez que ha completado la instalación. Se acredita que la instalación es apta para su puesta en servicio.
- Presentar la documentación necesaria. Para dar de alta el suministro, hay que solicitar el alta en la distribuidora de la zona. Se piden datos de la persona titular, información de la vivienda y la documentación técnica de la instalación.
Para mantener unas condiciones de seguridad, se recomienda también que las estancias en las que se van a instalar los equipos de gas, como cocinas o calderas, tengan buena ventilación.
Ya conoces qué es el gas natural y cómo se instala. Si quieres aprovechar sus beneficios para tu hogar, tu bolsillo y el medioambiente y darte de alta, en Naturgy estamos aquí para ocuparnos de todo.