¿Qué es la temperatura de color y cómo afecta a la sensación de confort? - Naturgy - Negocios y autónomos

¿Qué es la temperatura de color y cómo afecta a la sensación de confort?



Calderas   21 diciembre, 2018

La temperatura de color de una lámpara es un parámetro importante a la hora de elegir la mejor tecnología para iluminar una estancia interior o en aplicaciones de alumbrado público.



La temperatura de color se mide en Kelvin (K) y es utilizada para clasificar los tipos de luz blanca. Inicialmente se definió la temperatura de color usando como referencia el filamento de una bombilla de incandescencia.



La temperatura de color de las lámparas y sus implicaciones

La temperatura de color puede clasificarse, de forma simplificada, en luz cálida y luz fría. Además, se suele usar un término denominado luz neutra para referirnos a una temperatura de color próxima a la de la iluminación natural. La temperatura de color influye de forma sustancial en cómo percibimos los colores y en el ánimo del ser humano, siendo imprescindible elegir fuentes con temperaturas de color que se adecúen al uso requerido. 
 

  • Luz cálida: la luz cálida oscila normalmente entre los 1000 K – 3000 K, aunque sus aplicaciones en iluminación suelen usar temperaturas que oscilan entre 2800 K y 3500 K. 

Este es el tipo de luz que producían las bombillas incandescentes y los focos halógenos. Aporta sensación de calidez y tranquilidad. El uso de estas lámparas es recomendable en tiendas de ropa, fruterías, o comercios en general. En uso interior para hogares, es recomendable instalar este tipo de lámparas en estancias como el salón y los dormitorios. 
 

  • Luz neutra: Con temperaturas de color entre 3800 K y 4500 K, se parece mucho a la iluminación natural. Su uso es adecuado cuando no se quiere aportar un matiz cálido o frío a la estancia o a la zona exterior a iluminar. Por ejemplo, en una vivienda, es adecuada para zonas de lectura, planchado o manualidades.
  • Luz fría: comprende temperaturas de color de más de 5000 K. 

A nivel de percepción humana, esta temperatura es equivalente a la que hay en un día nublado. A nivel energético, es importante mencionar que a la misma intensidad aporta una mayor cantidad de lúmenes, generando en el usuario una percepción mayor de luminosidad. En el caso de aplicaciones comerciales se usa habitualmente en joyerías, zonas de electrodomésticos o comercios del ámbito industrial, mientras que, en viviendas, su uso recomendado es en cocinas y baños. 

 

La temperatura de color y las tecnologías luminosas

Los diferentes tipos de lámparas presentan temperaturas de color características, que hacen idóneo su uso en unos u otros entornos. Desde un punto de vista de la eficiencia energética, es imprescindible conjugar la temperatura de color adecuada con una elevada eficiencia energética, caracterizada por la eficacia luminosa. Por ejemplo, la iluminación fluorescente tiene una temperatura de color característica de 5000 K, siendo una luz considerada como fría, mientras que los sistemas de incandescencia, prohibidos por su baja eficiencia energética, presentan temperaturas de color de unos 3000 K, pero una bajísima eficiencia luminosa. 

Los LED suponen un avance significativo frente a cualquier otro tipo de sistema de iluminación tradicional ya que permiten aunar, algo que no era posible hasta ahora: elección de la temperatura de color con elevada eficiencia energética

Actualmente los LED se fabrican con gradaciones de temperatura de color que van desde la luz muy cálida (1500 K), hasta luz muy fría, de unos 6000 K. Por ejemplo, las luces LED muy cálidas pueden usarse con fines decorativos (simulando incandescencia o efecto vintage), mientras que la iluminación LED con temperatura de color neutra, también llamada “luz día” permite obtener una iluminación confortable para usos como la lectura o la iluminación de viales, todo ello con una elevada eficiencia energética y una vida útil muy superior a la del resto de tecnologías. 

 

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