Los cubitos salen duros del congelador, pero el agua de la nevera ya no está fría y los yogures parecen demasiado templados. Es una avería desconcertante, aunque tiene una explicación: cuando la nevera no enfría pero sí congela, el frío se produce, pero no llega bien al compartimento frigorífico.
Una bolsa delante de la rejilla, una capa de hielo o una puerta que ha quedado ligeramente abierta pueden provocar este comportamiento. También puede haber un fallo interno. Antes de llamar a un técnico, hay varias comprobaciones sencillas que puedes hacer sin desmontar nada.
Qué observas | Qué puede estar pasando | Qué puedes revisar | Cuándo pedir asistencia |
Hay mucha escarcha | Ha entrado humedad o el hielo está bloqueando el paso del aire | Mira si las puertas cierran y localiza el hielo visible | Si la escarcha reaparece o está detrás de un panel |
La nevera está muy llena | Los envases no dejan circular el aire frío | Redistribuye la compra y libera las rejillas | Si la temperatura no mejora después de estabilizarse |
Una rejilla está tapada | Un táper, una bolsa o una botella corta el flujo de aire | Separa los alimentos de las aberturas visibles | Si sigue sin notarse ventilación |
La puerta no sella bien | Algo sobresale, la goma está sucia o se ha deformado | Encaja cajones y baldas, y limpia la junta | Si la goma está rota o la puerta queda desalineada |
El ajuste no parece correcto | La temperatura es alta o está activo el modo vacaciones | Consulta el panel y el manual de tu modelo | Si el valor real continúa fuera de rango |
Se oyen roces, golpes o ningún ventilador | Puede existir un fallo de ventilación, sensor o control | Escucha el aparato sin retirar tapas | Si el ruido persiste o deja de enfriar por completo |
¿Por qué la nevera no enfría pero sí congela?
En muchos frigoríficos combinados, el aire frío se genera en la zona del congelador y viaja hasta la nevera por unos conductos. Un ventilador ayuda a repartirlo. Si ese recorrido se bloquea, el congelador mantiene su temperatura mientras la parte superior va perdiendo frío.
El aire frío no circula correctamente hacia el frigorífico
Piensa en el interior como en una habitación con varias salidas de ventilación. Si colocas un táper grande justo delante, el aire apenas puede avanzar. Algo parecido ocurre cuando llenamos la nevera hasta el fondo o apretamos los productos contra la pared trasera.
Retira lo que bloquee las aberturas visibles y deja algo de espacio entre los envases. No hace falta vaciarla por completo; basta con evitar que la comida forme una barrera compacta.
Hay hielo o escarcha bloqueando la circulación del aire
Una puerta mal cerrada deja entrar aire húmedo. Con el tiempo, esa humedad puede transformarse en escarcha y acumularse cerca de los conductos. También cabe la posibilidad de que el sistema automático de descongelación no esté trabajando correctamente.
Si ves una capa gruesa, mira qué procedimiento indica el fabricante. No intentes desprenderla con un cuchillo ni aceleres el proceso con un secador: podrías dañar el revestimiento o una parte del circuito.
Las salidas de aire están obstruidas por alimentos
A veces la causa está a la vista, aunque pasa desapercibida. Una bolsa flexible puede quedar pegada a una rejilla; una botella alta, apoyada contra el fondo; o un recipiente ancho, colocado justo delante de la entrada de aire. Muévelos y comprueba que las aberturas queden despejadas.
Los centros de soporte de fabricantes como LG señalan esta obstrucción como una de las primeras cuestiones que conviene revisar cuando el frigorífico pierde frío
La puerta no cierra correctamente
No siempre queda abierta de forma evidente. Un cajón mal encajado, una botella en la puerta o una balda desplazada pueden dejar una rendija mínima. Por ahí entra aire caliente y el frigorífico tiene que trabajar continuamente para compensarlo.
Pasa un paño húmedo por la goma y observa si apoya por igual en todo el contorno. Si tiene grietas, zonas endurecidas o una deformación visible, la pérdida de frío puede continuar aunque el interior esté bien organizado.
La temperatura o el termostato no están bien ajustados
Antes de buscar una avería, revisa que el ajuste corresponda a la zona de refrigeración. Algunos modelos regulan nevera y congelador por separado; otros incluyen un modo vacaciones que reduce el frío del compartimento superior. Después de cambiar la temperatura, espera el plazo indicado en el manual sin abrir la puerta continuamente.
Existe una avería en el ventilador, los sensores u otro componente interno
Si las rejillas están libres, las puertas cierran y el ajuste es correcto, puede haber un problema en el ventilador, la compuerta, los sensores, la placa electrónica o el sistema de descongelación. Son elementos que explican el síntoma, pero no deben revisarse desde casa.
Tampoco conviene retirar el panel del fondo para buscar hielo oculto. El evaporador y otros componentes quedan detrás, y cualquier intervención en esa zona debe realizarla un profesional.
Qué comprobar si el congelador funciona pero la nevera no enfría
Empieza por confirmar el problema con un termómetro. Tocar un envase con la mano ofrece una pista, pero la percepción cambia según el material y la temperatura ambiente. Mientras haces las revisiones, abre la puerta lo imprescindible para no perder más frío.
Comprueba la temperatura del frigorífico
Coloca un termómetro apto para neveras en una zona central, sin pegarlo a la pared ni dejarlo junto a la puerta. Como referencia general, el frigorífico debe mantenerse alrededor de 4 °C. En la guía sobre la temperatura adecuada de la nevera y el congelador encontrarás más detalles.
Si el panel marca una cifra y el termómetro muestra otra muy distinta, anota ambos valores. Esa información puede resultar útil si finalmente necesitas asistencia.
Revisa que las salidas de aire estén despejadas
Localiza las rejillas que puedas ver sin mover tapas. Aparta los envases del fondo y deja huecos entre los alimentos para que el aire avance. Si necesitas reorganizar la compra, consulta cómo organizar la nevera para que circule el aire frío.
Comprueba el cierre y las juntas de la puerta
Antes de fijarte en la goma, revisa cajones, baldas y botelleros. Muchas puertas dejan de cerrar por un elemento mal colocado. Después, limpia la junta y pasa una hoja entre la goma y el marco: debería ofrecer cierta resistencia. Si sale sin apenas roce en una zona, un técnico podrá valorar el cierre.
Revisa si hay acumulación visible de hielo o escarcha
Una fina capa después de muchas aperturas puede ser puntual. Una placa gruesa o que vuelve a aparecer merece más atención. Consulta el método de descongelación del manual y, si tienes que apagar el equipo, prepara antes otro lugar frío para los alimentos.
Consulta el manual y los posibles códigos de error
Un mismo código puede significar cosas distintas según la marca. Anótalo y busca su explicación en el manual o en el soporte oficial. Borrarlo repetidamente sin saber qué indica puede ocultar una pista valiosa sobre el origen del fallo.
Qué hacer si es un frigorífico No Frost y no enfría pero sí congela
Que sea No Frost no significa que nunca pueda aparecer hielo. Una entrada continua de humedad o un fallo puede bloquear la ventilación. Revisa puertas, rejillas y escarcha visible. Si el manual contempla un reinicio, sigue su secuencia y espera; repetir desconexiones no solucionará una avería del ventilador, los sensores o el desescarche.
Cómo proteger los alimentos si la nevera ha dejado de enfriar
Aquí lo urgente ya no es el electrodoméstico, sino la comida. Mide la temperatura, mantén la puerta cerrada y traslada los productos más delicados a otro frigorífico o a una nevera portátil con acumuladores de frío si no puedes mantenerlos por debajo de 5 °C.
Prioriza carne, pescado, huevos, leche, queso fresco, comida cocinada y sobras. Las recomendaciones difundidas por AESAN tras el apagón de 2025 indican que un frigorífico cerrado puede conservar los alimentos por debajo de 5 °C durante un corte inferior a cuatro horas. Si la pérdida de frío dura más y se supera esa temperatura, aconsejan desechar los perecederos.
No pruebes un alimento para decidir si sigue siendo seguro. El olor y el aspecto tampoco bastan. Las frutas y verduras enteras suelen resistir mejor que las cortadas o las ensaladas preparadas, pero cada producto debe valorarse según el tiempo y la temperatura.
Cuándo dejar de hacer comprobaciones y pedir ayuda profesional
Es momento de parar si la temperatura no mejora después del tiempo de estabilización, la escarcha reaparece, no notas circulación de aire o aparece un código persistente. Lo mismo ocurre ante roces, golpes, olor a quemado, un cable dañado o un calentamiento eléctrico fuera de lo normal.
No retires paneles ni intentes acceder al evaporador, el ventilador, los sensores, la placa, el compresor o el circuito refrigerante. Si las comprobaciones externas no resuelven la incidencia, puedes solicitar la reparación de averías del frigorífico. También puedes llamar al 936 166 173.
Preguntas frecuentes sobre una nevera que no enfría pero sí congela
¿Por qué el congelador funciona pero la nevera no enfría?
Lo más habitual es que el frío no esté circulando bien hacia el compartimento frigorífico. Puede haber alimentos delante de las rejillas, una acumulación de hielo, una puerta mal cerrada o un ajuste incorrecto. Si todo eso está bien, el fallo puede ser interno.
¿Cómo reiniciar un frigorífico que no enfría?
No hay un método válido para todos los modelos. Consulta el manual, anota antes cualquier código y sigue exactamente sus instrucciones. Si recupera el frío y vuelve a perderlo, el reinicio no sustituye una revisión técnica.
¿Qué ocurre si un frigorífico No Frost no enfría pero sí congela?
Puede haberse bloqueado el paso del aire por hielo o por alimentos, o existir un problema en la ventilación y el desescarche automático. Revisa lo que quede a la vista, pero no desmontes el panel interior.
¿Cómo saber si el problema está en la circulación del aire?
Las rejillas tapadas, la escarcha cerca de una salida y una diferencia acusada entre congelador y nevera apuntan en esa dirección. Despeja las aberturas y mide la temperatura después de esperar. Si no cambia, hará falta un diagnóstico.
Ve de lo visible a lo técnico: temperatura, rejillas, organización, puertas y manual. Si los alimentos están perdiendo frío, protégelos primero y deja la reparación interna en manos de un profesional.