El certificado energético de una vivienda indica cuánto consume un inmueble y qué emisiones de CO₂ genera en condiciones normales de uso. Esta información se muestra luego en una escala de la A a la G. Necesitarás tramitarlo en situaciones como el alquiler o la venta de la propiedad, entre otras. Te explicamos cuáles son y cómo puedes solicitarlo.
¿Qué es el certificado de eficiencia energética y para qué sirve?
El certificado de eficiencia energética es un documento en el que se recoge el consumo de energía que se estima que será necesario para que una vivienda funcione en condiciones normales. Para calcularlo, un técnico, que puede ser un arquitecto o un aparejador, tendrá que analizar determinados elementos de la vivienda. Por ejemplo, el aislamiento exterior, las ventanas y las instalaciones de calefacción, refrigeración, aire acondicionado, agua caliente e iluminación. Junto a esta información, se incluyen varias recomendaciones que pueden ayudar a mejorar la eficiencia del inmueble.
En España, esta certificación está regulada por el Real Decreto 390/2021, que establece cuál es el procedimiento a seguir para calcular la calificación energética y las condiciones con las que el certificado debe cumplir. Una vez que se obtiene, la persona propietaria del inmueble debe conservarlo, ya que será necesario facilitarlo en operaciones como la venta o el alquiler de la propiedad. No hay que confundirlo con el Certificado de Ahorro Energético (CAE), que es un documento oficial que acredita que se ha realizado alguna acción concreta en la vivienda o edificio que consigue un ahorro de energía.
La etiqueta energética y el significado de la escala de la A a la G
En función del consumo del inmueble y de sus emisiones de CO₂ en condiciones normales de uso, se crea una etiqueta, que es la parte más visible del certificado. Consiste en una escala de siete letras de la A a la G, que van sobre una franja horizontal en colores del verde al rojo.
Aquellos inmuebles que tienen una eficiencia energética más elevada, estarán o se acercarán a la letra A, con franja verde. A medida que se necesita más energía o aumentan las emisiones asociadas al consumo energético de la vivienda, se desciende en la escala hasta llegar al color rojo de la letra G, que sería la peor puntuación.
Esta información resulta útil para quienes están interesados en comprar o alquilar la vivienda. Tanto por el gasto que supondrá en las facturas de la luz como por las medidas que se podrían llevar a cabo para reducir el consumo.
Obligatoriedad del certificado energético en compraventas y alquileres
La solicitud del certificado energético de una vivienda es únicamente obligatoria para aquellos supuestos recogidos en el Real Decreto 390/2021. De acuerdo con este, los edificios o partes de edificios existentes que se vendan o alquilen a un nuevo arrendatario deben disponer de la certificación correspondiente.
En una compraventa, la copia del certificado registrado y la etiqueta energética se incorporarán al contrato. Y en el alquiler, el propietario le debe entregar al nuevo arrendatario una copia de la etiqueta y del documento con las recomendaciones de uso. Además, si hay un anuncio para vender o alquilar la vivienda, la calificación energética debe añadirse a su descripción.
Junto a la compra y el alquiler, el certificado también es obligatorio en edificios de nueva construcción; los que pertenecen a la una Administración Pública o estén ocupados por ella y tengan más de 250 m² de superficie; los edificios con reformas y ampliaciones en los supuestos contemplados en la ley, y en los que necesitan con carácter obligatorio una inspección técnica, entre otros.
Edificios e inmuebles exentos de obtener la certificación
El Real Decreto también contempla algunas excepciones, como las siguientes:
- Edificios independientes con menos de 50 m² de superficie útil.
- Edificios que se compren para ser demolidos.
- Inmuebles que vayan a someterse a aquellas reformas o actuaciones que entran dentro de los supuestos previstos por la norma.
- Determinados edificios o partes de edificios utilizados de forma ocasional, como los que se destinan al culto o a actividades religiosas.
- Construcciones provisionales con un plazo de utilización igual o inferior a dos años.
No obstante, hay que tener en cuenta que la exención no siempre se aplica de manera automática en todos los supuestos. Por ejemplo, cuando el edificio se va a demoler o para algunas reformas, el propietario debe presentar una declaración responsable ante el órgano competente de la comunidad autónoma.
Consecuencias y sanciones por alquilar o vender sin el certificado
Si un inmueble se vende o se alquila y no cuenta con el certificado energético, se considera que se está cometiendo una infracción. Este incumplimiento con la normativa aplicable puede dar lugar a sanciones, conforme a la legislación sobre suelo y rehabilitación urbana y, cuando afecte a los derechos de los consumidores, por la normativa relativa a su protección.
Las sanciones dependen de la infracción cometida y de su gravedad, pero pueden llegar a los 6.000€. Por ejemplo, si directamente no se ha obtenido el certificado; si se tiene, pero no se ha registrado en caso de ser necesario o si la publicidad no muestra esta información.
Pasos para solicitar el certificado energético de una vivienda
Para solicitar el certificado energético de una vivienda es necesario contratar a un arquitecto o arquitecto técnico, puesto que estos están autorizados para realizar dicho trámite y, además, conocen toda la normativa de eficiencia energética en viviendas. Desde julio de 2026, el Real Decreto incorpora un registro administrativo centralizado de técnicos competentes.
En cuanto al proceso en sí, consta de varias partes:
- Visita del técnico a la vivienda para comprobar la superficie, orientación, ventanas, aislamiento e instalaciones que consumen energía.
- Cálculo de la calificación. Con los datos recogidos, el técnico utiliza el procedimiento oficial para calcular el consumo energético y las emisiones de CO₂ y obtiene la letra correspondiente.
- Emisión del certificado. El documento incluye la calificación energética y las recomendaciones para mejorarla.
- Inspección técnica del inmueble y registro en la comunidad autónoma
La causa de la visita no es inspeccionar si la vivienda es habitable, sino tomar los datos necesarios para poder calcular la calificación energética y emitir el certificado. Después, el propio técnico o el propietario deberán presentar la documentación en el registro autonómico correspondiente.
Plazo de validez y renovación de la certificación (10 años)
El certificado tiene una validez máxima de 10 años, con la excepción de los que tengan la calificación G; desde junio de 2021, la validez de estos es de 5 años. La renovación corresponde al propietario y debe hacerse según las condiciones establecidas por la comunidad autónoma. Si se han realizado reformas que mejoran la calificación, no hay que esperar a que transcurra el plazo mencionado para solicitar uno nuevo. A partir de 2030, la calificación mínima debe ser la Fm y en 2033, la E; de lo contrario, no se podrá vender ni alquilar.
Cuál es el precio de la certificación energética en España
El precio del certificado energético de una vivienda no viene fijado en la normativa, por lo que depende del técnico, de la zona y de la superficie del inmueble. En 2026, oscila entre 60 y 130€ para una vivienda estándar, pero puede incrementarse si el inmueble es grande o si tiene cierta complejidad. Hay que sumar las tasas de registro de la comunidad autónoma, si las hubiera, que habrá que verificar si están incluidas en el presupuesto del técnico.
Preguntas frecuentes sobre el certificado energético de la vivienda
¿Cuánto tiempo es válido el certificado energético de una vivienda?
Tiene una validez máxima de 10 años, salvo los certificados con calificación G, cuya validez es de 5 años. Si se realizan reformas que afectan a la eficiencia energética, también puede ser conveniente actualizarlo antes.
¿Es obligatorio tener el certificado energético para vender una vivienda?
Sí, cuando la vivienda está dentro de los supuestos que establece el Real Decreto 390/2021. El certificado debe estar registrado y la etiqueta energética debe aparecer también en la publicidad de venta.
El certificado energético de una vivienda es mucho más que un mero trámite burocrático; es una declaración de intenciones en pro de la sostenibilidad. Y, a largo plazo, es la única manera de asegurarnos de que, como sociedad, ponemos nuestro granito de arena para preservar el medioambiente y cuidar de nuestro planeta.