La necesidad de hacer un uso responsable de la energía afecta tanto a los particulares como a las empresas. Sin embargo, estas últimas tienen que cumplir con ciertas obligaciones de ahorro energético, que incluyen el pago en metálico y actuaciones que mejoren la eficiencia. Por suerte, existe una tercera opción que permite recuperar parte de la inversión realizada en las medidas que se hayan llevado a cabo. Es el Certificado de Ahorro Energético o CAE, que además de un documento, es un activo económico.
Qué es un CAE y en qué se diferencia del certificado energético de la vivienda
Un Certificado de Ahorro Energético (CAE) es un documento oficial que acredita que se ha realizado alguna acción concreta que consigue un ahorro de energía. Por ejemplo, sustituir una caldera antigua por una más eficiente o mejorar el aislamiento de una vivienda o de un edificio. Por tanto, está disponible tanto para particulares como empresas.
Pero la importancia que este documento tiene no se queda en este ahorro energético, ya que se puede convertir en un activo económico. Es decir, que se puede vender a una compañía energética y así recuperar parte de la inversión realizada. Este mecanismo se utiliza desde hace años en España y en otros países de la Unión Europea.
El Sistema de Certificados de Ahorro Energético está regulado por el Real Decreto 36/2023, que desarrolla la Ley 18/2014 y que establece su funcionamiento en nuestro país. En este año 2026, la orden TED/133/2026, publicada en el BOE, fija las obligaciones actuales de ahorro energético dentro del SNOEE (Sistema Nacional de Obligaciones de Eficiencia Energética), que a su vez es parte de la Directiva (UE) 2023/1791, con las exigencias para la Unión Europea.
De acuerdo con esta orden, España tiene un objetivo acumulado de 53.593 ktep entre 2021-2030, que equivale a un 44% más que la normativa anterior. Para alcanzarlo, hay tres vías; la primera es el CAE, que explicaremos aquí en detalle, la segunda es contribuir con una cuota al Fondo Nacional de Eficiencia Energética (FNEE) y la tercera son las medidas alternativas de eficiencia energética, que se articulan mediante las medidas de ahorro energético MAES.
Diferencia con el Certificado de Eficiencia Energética (CEE)
Además de saber qué es el CAE, hay que diferenciarlo del Certificado Energético de la Vivienda (CEE), que es el que se utiliza en las viviendas. Este último es un documento que acredita la eficiencia de un edificio y que mide cuánta energía consume y cuánto CO2 libera a la atmósfera. El resultado se traduce en una letra de la A a la G y, en función de cuál obtenga el edificio, la calificación es positiva o negativa.
Quién interviene en el sistema de CAE
El sistema de CAE se crea con la intención de facilitar que un país, en este caso España, pueda cumplir con las obligaciones de la UE. Por eso, se crea un mercado en el que se generan ahorros de energía que luego se venderán a quienes están obligados a comprarlo. Cada una de estas figuras vienen mencionadas en la propia normativa, y se pueden consultar también en la página del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.
Sujetos obligados, sujetos delegados y verificador
Las figuras que intervienen en un CAE son las siguientes:
• Sujetos obligados. Son las empresas energéticas o comercializadoras de electricidad y gas, y los operadores al por mayor de productos petrolíferos y GLP. Tienen la obligación legal de alcanzar un determinado ahorro energético y pueden cumplir con ella comprando CAE en el mercado o pagando al Fondo Nacional de Eficiencia Energética.
• Sujetos delegados. Son empresas o cualquier persona jurídica que ayudan a los sujetos obligados a conseguir CAE. Es decir, que actúan como representantes de las empresas obligadas y asumen la responsabilidad de liquidar una cantidad determinada de CAE cada año en su nombre.
• Verificador de ahorro energético. Es una entidad técnica independiente, pero que tiene que estar acreditada por la ENAC. Se encarga de revisar que la actuación que se llevó a cabo y su documentación de ahorro son reales y correctas.
Qué actuaciones generan un CAE y cuánto se puede ganar
Para poder solicitar un Certificado de Ahorro Energético para empresas (CAE), se deben realizar actuaciones que supongan un ahorro energético medible. Algunas pueden ser tan sencillas como cambiar el tipo de iluminación en una oficina, mientras que otras son más complejas. Se clasifican en dos tipos, las estandarizadas y las singulares.
Actuaciones estandarizadas frente a actuaciones singulares
Las actuaciones estandarizadas están recogidas en un catálogo elaborado por el Ministerio. Este muestra cada medida en concreto con el ahorro equivalente en un año y los CAE que se pueden conseguir. Un CAE equivale a un 1 kWh de ahorro energético.
Por ejemplo, podría tratarse de sustituir la iluminación actual por tecnología LED, cambiar las calderas y los equipos térmicos o mejorar el aislamiento. Para simplificar el proceso, las fórmulas que se utilizan para calcular el ahorro ya están definidas en el propio documento.
Las actuaciones singulares son proyectos más complejos y que se diseñan a medida. Por eso, se suelen usar solo en procesos industriales. Se necesita un estudio técnico previo con detalles de las medidas a realizar y su impacto, y se deben acompañar también de una justificación personalizada del ahorro que se consiga. No obstante, dicho ahorro será mayor que en las estandarizadas y, por tanto, equivaldrán también a un número más alto de CAE.
Cómo tramitar y vender tu certificado de ahorro energético
Ahora que sabemos en qué consiste el certificado, llega la parte importante, que es cómo conseguir un CAE y venderlo después. En primer lugar, las actuaciones se deben haber realizado a partir del 26 de enero de 2023 y cumplir con los requisitos de la Directiva de Eficiencia Energética y demás normativas que hemos mencionado. Además, los únicos que pueden solicitar la emisión del CAE son los sujetos obligados y delegados, después de obtener la verificación favorable.
El proceso de solicitud se realiza a través de la plataforma electrónica del Sistema de CAE. La Administración analiza el expediente enviado y, si cumple con los requisitos, emitirá los CAE que correspondan y el Coordinador Nacional los inscribirá en el Registro Nacional. Es en este momento cuando se puede vender el CAE, comprarlo o liquidarlo. En 2026, las empresas pueden cubrir hasta el 92% de su cuota con los CAE. Esto es, que el límite mínimo de pago en metálico obligatorio al Fondo es del 8% en 2026, frente al 15% que tenían en 2025.
Es importante tener en cuenta que el precio del CAE no es fijo, sino que depende del mercado y de la demanda que tengan los sujetos obligados. Y en cuanto al ahorro que se reconoce, se basa en el generado en un año natural y no se proyecta en el tiempo en función de la vida útil del sistema.
Certificados blancos: el mismo concepto en otros países
El Certificado de Ahorro Energético se conoce en otros países como certificado blanco. El concepto y objetivo son exactamente los mismos, solo que cada uno tiene su propia regulación y sistema de gestión.
Por tanto, incentivan la inversión en actuaciones que generan un ahorro energético y que ayudan a las empresas a cumplir con sus obligaciones de eficiencia dentro de la Unión Europea. Y aunque no forman parte de dichas actuaciones, estas se suelen combinar con otras alternativas que son eficaces para reducir el consumo de energía de la red. Por ejemplo, el autoconsumo solar para empresas, que apuesta por las energías renovables.
Preguntas frecuentes sobre el certificado de ahorro energético
¿Cuánto vale un CAE y de qué depende su precio?
Un CAE no tiene un precio fijo, ya que su valor depende del ahorro energético certificado, de la oferta y la demanda del mercado y del acuerdo alcanzado entre las partes que intervienen en la operación.
¿Puede un particular generar y vender CAEs?
Sí. Un particular puede generar un CAE si realiza una actuación que cumpla con los requisitos del sistema. No obstante la gestión y la venta del certificado se realizan a través de un sujeto delegado.
¿Es compatible el CAE con otras subvenciones?
Sí, aunque hay limitaciones. La compatibilidad depende de las condiciones de cada ayuda y de la normativa aplicable, para evitar que se financie dos veces el mismo ahorro energético.
Para las empresas comercializadoras de energía y de productos petrolíferos, el CAE es un instrumento alternativo y voluntario a la aportación económica que realizan las empresas al Fondo Nacional de Eficiencia Energética.
Se espera que de aquí a 2030, haya una inversión de 12.500 millones de euros en proyectos que impulsan la mejora de la eficiencia energética. En otras palabras, en proyectos de #BuenasEnergías.