Los radiadores de calefacción están presentes en prácticamente todas las viviendas. Pero, a pesar de ser tan comunes y de utilizarse cada invierno, siempre surgen dudas con respecto a su funcionamiento. Y es que el reparto de calor, y con ello el confort, depende en gran medida de un elemento que suele pasar desapercibido: el detentor. Se trata de una pieza que resulta determinante para conseguir que la temperatura sea la idónea. Entonces, ¿dónde está el truco? En saber si dejar el detentor del radiador abierto o cerrado, y de qué manera regularlo.
Qué es el detentor de un radiador y para qué sirve
El detentor es una válvula que forma parte del circuito hidráulico y que sirve para regular el caudal de agua que circula por el radiador. Suele estar situada en la parte inferior de este, y por lo general, en el lado opuesto a la llave de paso.
Esta pieza se utiliza principalmente cuando se instala el sistema, ya que hay que equilibrar los radiadores de la vivienda o el espacio equivalente. Los que están más cerca de la caldera suelen tener una temperatura mucho más alta, mientras que los que están más alejados apenas se calentarán. El objetivo es que la sensación de confort sea la misma en cada estancia.
Para ajustarlo, se utiliza la llave del detentor del radiador o una llave Allen, según el modelo que esté instalado, dado que hay diferentes tipos de radiadores. La complicación se presenta en saber cómo de abiertos o cerrados deben estar para conseguir el equilibrio en la temperatura.
Detentor abierto o cerrado: cómo debe estar según cada caso
La posición de esta pieza no es siempre la misma; por eso, lo que importa es saber cómo regular el detentor del radiador en función de cuál sea la posición de este último en la distribución del espacio. Si dejamos todos los detentores completamente abiertos, el agua caliente circulará primero por los radiadores que están más cerca de la caldera, y los que están más lejos recibirán un caudal menor. Es decir, que la temperatura que podrán alcanzar será muy baja.
Cuando se regula el detentor, el reparto de agua caliente se equilibra entre todos los radiadores de la instalación. Sin embargo, el ajuste se debe hacer de manera gradual. Cada vez que se modifica uno, hay que esperar unos minutos para poder comprobar si cambia la temperatura de los radiadores.
Si cerramos uno en exceso, el caudal disminuye y ese radiador en particular perderá su capacidad para calentarse. Al mismo tiempo, si se queda demasiado abierto, cogerá más agua, que no llegará a los que están más alejados de la caldera.
Radiadores cerca de la caldera frente a radiadores alejados
El criterio general es que el detentor cerca de la caldera se mantiene parcialmente cerrado para que se limite el caudal de agua que recibe. De esta forma, parte del agua continuará circulando y podrá llegar hasta los radiadores que están situados al final del circuito.
Pero, precisamente por esta ubicación, el detentor en esos radiadores tendrá que estar más abierto que en los que están próximos a la caldera, ya que, además de asegurar que reciben la cantidad de agua suficiente, hay que compensar la pérdida de presión.
Cómo regular el detentor paso a paso
Para saber si dejar el detentor del radiador abierto o cerrado, necesitamos conocer cómo se regula. De este modo, ya tendremos clara la posición que debe tener en cada caso. Si se trata de una instalación nueva, habrá que hacer un ajuste para que todos los radiadores queden equilibrados. Pero también si en algún momento notamos que hay algunos que se calientan mucho más que otros, o que en determinadas habitaciones se tarda más en alcanzar la temperatura deseada.
No obstante, antes de empezar a regular los detentores, debemos verificar que la instalación funciona correctamente y que no hay aire acumulado. Puede ser interesante consultar primero cómo purgar los radiadores, ya que cuando tienen aire, nos puede dar la sensación de que hay un problema en la regulación. Si no hay aire o ya se han purgado, los pasos a seguir para regular el detentor son los siguientes:
- Retira los embellecedores de los detentores e introduce la llave Allen o la herramienta que corresponda según el modelo para abrirlos por completo.
- Enciende la calefacción y deja que todos los radiadores alcancen su temperatura de funcionamiento.
- Identifica cuáles se calientan antes y cuáles permanecen más fríos o tardan más tiempo en alcanzar la temperatura adecuada.
- Cierra ligeramente el detentor de los radiadores que reciben demasiado caudal, que serán los que están más cerca de la caldera. Un cuarto de vuelta suele ser suficiente para cada ajuste.
- Espera entre 15 y 20 minutos antes de volver a comprobar las temperaturas, ya que la instalación necesita tiempo para estabilizarse.
- Repite la misma operación con cada radiador hasta que el calor se haya distribuido de forma uniforme por toda la vivienda.
Como recomendación adicional, los detentores se deben abrir o cerrar gradualmente y nunca con cambios bruscos ni tampoco cerrarse por completo, salvo que haya algún motivo que lo justifique.
Detentor, llave y purgador: en qué se diferencian
Los radiadores cuentan con varias piezas similares que, si bien puede dar la sensación de que sirven para la misma finalidad, sus funciones son diferentes. Es importante saber distinguirlas para que podamos solucionar los problemas que se vayan presentando con el uso.
El detentor es la pieza que ajusta el caudal de agua que recibe cada radiador y equilibra la instalación, y suele estar ubicado en el lado opuesto a la llave de paso. Esta llave es el mando que, cuando se abre o se cierra, permite o impide que el agua entre en el circuito, y por eso, influye en la cantidad de calor que emite el radiador. En cuanto al purgador, sirve para expulsar el aire que se haya acumulado en el circuito cuando el radiador calienta de forma irregular.
Si notamos que el detentor del radiador no calienta, antes de realizar los pasos del apartado anterior, debemos verificar si el problema está realmente en esta pieza o si se debe a que hay aire en el circuito, a una avería en la válvula o a un fallo en la instalación. De no ser así, regularemos el detentor. Y en el caso de que a pesar de haber realizado los pasos correctamente, no consigamos que la temperatura sea uniforme, así como si notamos que el detentor está bloqueado, deteriorado o con una fuga, tendremos que contactar con un profesional.
Señales de que el detentor está averiado y cuándo cambiarlo
Un detentor nos puede durar años, pero si el agua presenta concentraciones elevadas de cal o hay suciedad o corrosión en el circuito, se puede deteriorar antes de lo debido. También pueden aparecer pequeñas fugas en la zona de la válvula o que directamente no funcione cuando se intenta regular.
Si después de purgar el radiador y comprobar la llave de paso, este sigue sin calentarse, habrá que revisar el estado del detentor. Cuando el mecanismo está gripado, gira con dificultad o no modifica el caudal aunque se ajuste, es probable que haya llegado el momento de cambiar el detentor del radiador. En este caso, así como si hay pérdidas de agua o un deterioro visible, hay que vaciar parcialmente el circuito de calefacción, por lo que se recomienda contactar con un técnico especializado para evitar fugas o dañar la instalación.
Preguntas frecuentes sobre el detentor del radiador
¿Cómo saber si el detentor está abierto o cerrado?
Retira el embellecedor y observa la posición del tornillo o del husillo. Lo habitual es que si lo giramos en el sentido antihorario, el detentor se abre y deja pasar más agua, y si lo giramos en el sentido de las agujas del reloj, se cierra y reduce el caudal. Si tenemos dudas, hay que consultar el manual del fabricante.
¿Cerrar el detentor ayuda realmente a ahorrar gas?
No. El detentor está diseñado para equilibrar el reparto del agua caliente entre los radiadores, no para reducir el consumo. Pero sí podemos cerrar los radiadores para ahorrar gas.
¿Qué hacer si un radiador no calienta aunque el detentor esté abierto?
Revisa si el radiador necesita purgarse y verifica que la llave de paso esté abierta. Si el problema continúa, puede haber una avería en el propio detentor, una obstrucción en la instalación o un fallo en el circuito de calefacción.
Saber cuándo dejar un detentor del radiador abierto o cerrado nos ayudará a que el reparto de calor en todo el espacio sea equilibrado y mejorará el rendimiento de la instalación. Y además, conseguiremos optimizar el confort y evitar problemas en el funcionamiento.